jueves, 11 de junio de 2009

Hadramaut dos...

De los tres Shibam que hay en Yemen este es el más conocido. Aparece en las postales típicas y en los folletos que animan a visitar este país. Shibam-Hadramaut, para diferenciarlo de los otros, es la famosa ciudad de los rascacielos que se levantan en el desierto.

Vista parcial de los rascacielos de Shibam.

En 1982 fue reconocida por la UNESCO como patrimonio de la Humanidad y esto ha hecho que hasta ahora se mantenga más o menos como fue. Importante desde el 300 A.C. (más o menos), ha sido reconstruida en numerosas ocasiones por culpa de inundaciones del wadi en el que se asienta. La última ocurrió el año pasado y aunque perdonó a la ciudad no lo hizo con otras poblaciones e infraestructuras que continúan destruidas.Las cabras y el taxi. Una estampa que se repitió en otros sitios.

Al llegar, tras pago de entrada, nos dieron la bienvenida unos cuantos niños y un rebaño de cabras que quería coger un taxi. El olor de sus cagarrutas acompaña la visita recordándonos como olían los pequeños pueblos de Guadalajara cuando había rebaños de ovejas. La verdad es que los rascacielos son impactantes. Parece mentira que con solo barro y madera se puedan levantar estas estructuras.
Los niños y una tienda de recuerdos.
Por dentro tenían todo lo que esta gente necesitaba. Varios retretes que escupían a la calle, un par de cocinas, varios salones (para mujeres y para hombres separados) y habitaciones varias para acoger a los numerosos niños que seguro tenían (más o menos como ahora). En la mayoría continúa viviendo gente que reconstruye y encala las casas con cierta frecuencia.
Una puerta de lo más historiada.

Murallas afuera se levanta la nueva ciudad de Shibam que es bastante parecida a la vieja. Y entremedias lo que parece una playa que utilizan para jugar al fúbol hasta que el muecín llama a la oración del atardecer y el personal desaparece. Lo vimos desde enfrente. Donde un yemení pirado se llevó por delante la vida de unos turistas koreanos. Nuestro buen amigo Ignacio, a quién mando un abrazo, añade que cerca había unos turistas españoles. Yo no lo se, pero si parece, por lo que me contaron los polis que teníamos, que a los koreanos los buscaban por vaya usted a saber que razón ya que días después les volvieron a atacar en Sana'a cuando iban hacia el aeropuerto. Cosas que a veces pasan en este país que hacen que la gente se retraiga de visitarlo (logicamente). Una pena porque tiene mucho que ofrecer (siempre que uno no sea muy escrupuloso, esto os lo explico otro día).

Gracias a todos por los saludos y comentarios. Besos, abrazos y buen qat barato!! A cuidarse!

Os dejo con un cutre video de producción propia con una estampa de la city y la llamada a la oración que se distingue entre el ruido del viento.

sábado, 6 de junio de 2009

Hadramaut uno...

Un destino obligatorio turisteando por estas tierras de Allah, es la región de Hadramaut. Es la penúltima antes de llegar a Omán y tiene un bastante de desierto, otro bastante de wadis (cursos de agua estacionales que riegan unos campos muy productivos) y un puñado bueno de costa con playitas paradisiacas de las que ya hablaremos.En estos tiempos de zozobra en el país, el mejor medio para los extranjeros de llegar allí es en avión. A un precio razonable y en menos de una hora te plantas en Saiyun, la ciudad importante del norte, tras haber sobrevolado durante 45 minutos zonas desérticas y haber tenido una buena perspectiva aérea de la ciudad de Shibam. En el aeropuerto te espera el fulano que te conducirá por estas tierras, en nuestro caso un tipo larguirucho con rasgos etiopes que tenía la pachorra de los cubanos, y con ese nombre se quedó.

Palacio Al'Kathiri de Seiyun.
Aquí lo más destacable es un edificio blanco enorme que es lo más limpio de la ciudad. Parece que dentro hay un museo que, según una guía no ofrece nada de particular y según otra si tiene cosas que ver, pero que no pudimos visitar porque estaba cerrado. Este palacio hace las veces de oficina de la policía turística y aquí fichamos al primer soldadito que nos acompañó kalasnikov en mano en nuestro deambular hadramí.
Las protagonistas de esta epopeya y uno de los amables funcionarios del fusil.

Ya que el turista ha venido hasta aquí, no le cuesta nada acercarse hasta Tarim, una ciudad (?) de marcado espíritu religioso. El edificio más importante es una biblioteca con unos, dicen, 6.000 volúmenes sobre el Islam que vienen a consultar especialistas de todo el mundo. La parte que te dejan ver tiene algunos mal expuestos con mapas antiguos, explicaciones matemáticas, algún Corán y otras cosas que ni entiendes ni te explican. Eso si, puedes comprar (tras regateo) unas malas reproducciones de alguna de las páginas más coloridas de esos incunables.
Uno de los palacios abandonados... debió tener buena pinta, no?
En Tarim también hay varios palacetes venidos a menos con un aspecto de lo más decadente pero que en su día hicieron de la ciudad algo más importante. Los levantaron en los años 20 del siglo pasado los emigrantes que hicieron fortuna en el pacífico. El que visitamos, con algunos detalles modernistas, lo hizo un tipo que en Indonesia se hizo rico gracias a los hoteles. Cuando se cansó volvió al pueblico y se hizo una mansión al tutiplén. Desgraciadamente sus hijos, con un criterio que comparto, después de conocer el frenesí de la vida ciudadana se dijeron: que coño hacemos nosotros aquí!! Se fueron a vivir la gran vida a Sana'a (es otro decir) y así está el pobre palacio, con las ventanas rotas, los techos medio hundidos, los muebles abandonados... Aun así hay un tipo que te lo enseña y, creo recordar, hasta te cobra entrada por hacerlo. De esa relación de Tarim con el sudeste asiático quedan los numerosos jovenes de aquella región del mundo que hasta aquí vienen en verano a estudiar el Corán en profundidad y recordar el árabe de sus ancestros. A alguno vimos, con gorritos blancos impolutos, caminar por las calles polvorientas con los libros religiosos bajo el brazo.
Mezquita de Tarim y un montón de cables al aire.
A mi, lo que más me impresionó de este pueblo fueron unos trozos de pescado seco que parecían cuñas de madera de lo seco que estaba... ni idea de como se come eso, aunque si lo tienes a mano y te ataca alguién lo puedes utilizar como arma arrojadiza. Pero la visita 'de verdad de la buena' en Hadramut es Shibam, la ciudad con los rascacielos más antiguos del mundo que se levanta en pleno desierto y de la que hablaremos otro día. Hasta entonces os dejo con una vista general al atardecer (tomada desde el punto en que unos turistas koreanos tuvieron un mal encuentro).

Un saludo a todos y a pasarlo bien.

jueves, 4 de junio de 2009

Americanadas...

Nate, el fulano que me arrienda el camarote por unos exagerados 100$ al mes, se ha comprado un coche y hoy ha hecho su primer viaje con pasajeros.


Ha sido emocionante la expectación en el vecindario, sobre todo entre los críos, por vernos partir saliendo marcha atrás haciendo eses por un estrecho callejón rodeados de mil niños, unas cuantas madres y tres o cuatro paisanos que se estaban descojonando al ver lo complicado que lo estábamos haciendo. Tras algunas maniobras hemos conseguido poner rumbo hacia el zoco. Un error, estaba atestado de gente por lo que hemos tardado más que andando. Unos 15 minutos de pitidos, atasco, gente mirando, llevarnos un par de sombrillas de pequeños puestos que han acabado por el suelo y un amago de atropello más tarde hemos conseguido salir a una calle más moderna. Todo para que, después de avanzar un rato nadie supiera muy bien donde coño estábamos y como reconducir nuestro camino.Por fin lo hemos conseguido y el bueno de Nathan ha empezado a usar el pito, desgraciadamente de volumen europeo, para abrirse camino como los yemeníes y todo ha empezado a ir bien. Solo los sustos de costumbre que se tienen al montar en coche por aquí. Esta gente no se preocupa de lo que venga ni por donde, le dan a la bocina y allá películas... el que no se aparte peor para él. El objetivo era una escuela, la mejor de Sana'a, que está a las afueras y donde este tipo organiza partidos de friss-bi, o como se escriba. Yo no había jugado nunca así que por ver lo que era y, sobretodo, por montar en el coche en el viaje inaugural, hoy he acudido... y ahora estoy en casita, en vez de masticar qat con los colegas, agotaito!! Esto del friss-bi es como un partido de fútbol pero con el disco. Joer lo que he corrido. Me duele tó. Algo hemos recuperado cenando en un restaurante indio por unos 6$, que aquí es un clavo, y pasando un rato con el

policía que a la vuelta nos ha retenido por cruzar por un sitio prohibido. Ha sido acojonante. En vez de doblar hemos seguido recto, el tipo primero ha pitado, después ha hecho gestos con los brazos, nosotros seguíamos, ha hecho amago de correr, que viene-que viene! (gritaban los que iban en la parte de atrás), dale-dale (decíamos todos) y el poli, ni corto ni perezoso, para una de las muchas moto-taxis que hay, a por ellos (ha debido de decir) y unos 200 metros más adelante nos ha echado el alto. Un minuto después, por el otro lado, un todoterreno de soldados con metralletas que venían a por nosotros también. Al ver que éramos extranjeros se han pirado y el poli de tráfico nos ha explicado que allí no se puede ir recto, que para eso construyeron con mucho esfuerzo un tunel y un paso elevado, para que por allí solo pasaran los coches que fueran a cambiar de dirección... Unos perdone usted, es que el chaval está estrenando el coche y no sabe y varias gracias más tarde nos hemos marchado. Por cierto que todos sorprendidos de la actividad y celeridad demostradas por el poli, algo nada corriente en estas tierras. Debía ser que este no toma qat!!


Un abrazo a todos.

PD: Conducir por Yemen es complicado, por Sana'a un poco jodido, y hacerlo por la ciudad antigua una locura solo apta para yemeníes esquizofrenicos o hasta las trancas de qat (y que por lo tanto todo les resbala).

El camello y el camellero...

Tiene razón Carmen. Esta es una de las fotos más cachondas que hay de Yemen.
El amigo Mohammed Saber, el dueño de la almazara, su socio el camellero y nuestro protagonista.
Lo mejor, el camello que parece que está posando también y a su lado el camellero con un ojo mirando a la Ceca y el otro a la Meca... Digno de verse (para ello pinchar la fotografía). Les pillamos mientras hacían un alto en la jornada y estaban tomando un aperitivo. El camello, alfalfa que le iba dando su colega en cómodos manojos...
La foto está hecha en una almazara sananí. En la ciudad antigua hay unas cuantas en la planta baja de alguna casa. En ellas prensan semillas de sésamo para hacer aceite. Y lo hacen como en la edad media. Atan al camello a la prensa, que es de piedra, y el animal se pone a dar vueltas para ir estrujando las semillas. Dicen que el aceite es bueno para todo. Para comer, para cocinar, para untártelo por el cuerpo y que te mejore los dolores... Remedios medicinales de la tradición yemení. Yo lo he probado en uno de los panes que cuecen aquí y si es cierto que le da un punto.

Para terminar, un natalicio. Ya ha nacido Carmen, la hija de Silvia y Juan, y está así de hermosa. Un besazo y enhorabuena a los felices padres.Saludos a todos y a pasarlo bien!!

lunes, 1 de junio de 2009

Una pena...

Cuando me lo han dicho no me lo podía creer... pero parece que se confirma.

SA'ADA, YEMEN.- Autoridades yemeníes informaron hoy que localizaron los cadáveres de siete de los nueve extranjeros secuestrados la semana pasada en el norte de Yemen, todos con diversas heridas de bala. 'Hemos descubierto los cuerpos de siete de los secuestrados y a dos niños vivos', informó esta mañana un responsable de las fuerzas de seguridad de Yemen, tras el hallazgo de los cadáveres, según un reporte de la cadena árabe Al Arabiya. Los asesinados fueron encontradas en una área montañosa cercana del la ciudad de Saada, al norte de Yemen, donde fueron secuestrados la semana pasado nueve extranjeros, siete alemanes -una pareja, tres niños y dos enfermeras-, un ingeniero británico y una surcoreana. Los nueve rehenes pertenecían a un grupo de ayuda internacional que ha trabajado por más de 35 años en un hospital de Saada, colindante con Arabia Saudita, según informó la víspera el ministerio de Defensa en un comunicado para informar el secuestro. Hasta la tarde de este lunes ningún grupo se ha responsabilizado del atentado, el más reciente de una serie de secuestros de extranjeros en varias zonas del país.
Según fuentes locales, en los últimos días también habría sido secuestrado un grupo médico del hospital en Jebla, al sur de Sanaa, donde un militante islamista mató a tres médicos estadounidenses en diciembre de 2002. Yemen, el país más pobre del mundo árabe, lucha contra una revuelta intermitente en el norte, un movimiento secesionista en el sur y una intensificada militancia de la organización terrorista Al Qaeda.


Lo dicho. Una pena que va a hacer que la gente se piense todavía más visitar este país. Según mis colegas, los autores de esta barbaridad no son yemeníes sino que vienen de fuera a liarla. Yo la verdad no lo sé, pero según lo que veo y me cuentan el país tiene muchas líneas de ruptura.

Por un lado la revuelta del norte, los Houthis de los que hablé el año pasado y que reciben apoyo, según mis fuentes, de Irán y Libia que de paso desestabilizan un poco la frontera sur de Arabia Saudí con la que no tienen buenas relaciones. En el sur está en marcha un creciente movimiento secesionista que hace poco, coincidiendo con la celebración del día de la unidad, salió a la calle para demostrar al gobierno que están ahí y son más de los que dicen los medios oficiales. Esos días también hubo un debate en Al'Jazeera entre un yemení pro-unidad y otro pro-división. En el trozo que vi casi se sacuden, un síntoma de como están los ánimos entre los más exaltados. También hay que tener en cuenta la presencia de Al Qaeda, aunque de esto no puedo hablar porque no tengo datos. Se rumorea desde hace tiempo que cuenta con bastiones en la zona desértica que recorre la zona norte del país y que, por cierto, no controla el gobierno.

Y no podemos olvidar las pateras que día si y día también llegan desde Somalia. Según un informe de Médicos sin Fronteras de 2008, en medio año se plantaron en Yemen unos 50.000 somalíes, etíopes y eritreos que huyen del hambre, la violencia y falta de futuro. Aquí se encuentran más o menos igual pero por lo menos no los matan aunque el país no tiene recursos para hacerse cargo de ellos y hace falta más ayuda internacional. En fin, que lo tenemos todo hecho un asco!! Un abrazo solidario a los afectados por el atentado y a todos los que andan por el mundo echando una mano para hacerlo un poco mejor.

PD: A todo esto hay que sumar los cortes de electricidad, tres cada día de unas dos horas cada uno aunque la hora exacta es una sorpresa, y de agua, este año ha llovido muy poco y no llega suficiente a las casas por lo que el personal va con garrafas a cogerla en las mezquitas o los hammams.

Los hijos de Abdullah...

En total son seis, tres chicos y tres chicas. De ellas solo conozco a la pequeña, que es la viva estampa de su padre. Las dos mayores, que se casan en tres semanas, ya van disfrazadas de ninjas y no las he visto la cara... ni la cara ni la silueta. Con los chicos; Mohammed, Abdulghani y Kamal, paso muchos ratos. Su padre se pira al hammam, donde echa sus buenos ratos, y deja a cargo de la tienda al que tenga más a mano.
Abdulghani, con la frente pocha y el periódico por la página de sucesos.
Estos días es noticia Abdulghani, que casi se nos mata. Me lo contó Kamal, que estaba de 'rais' en tienda: Abdulghani está en casa enfermo. Ha tenido que ir al hospital, lo ha llevado mi tío, tenía mucha sangre. Esto es lo que yo entendí. Luego me lo explicaron mejor entre los primos. Resulta que estaba jugando al fútbol, le hicieron una falta y al suelo. Con tan mala suerte que se dió en la cabeza con una piedra y se abrió la frente. Parece que no es grave, pero debió doler lo suyo, él llorar bastante y en su casa darse un susto de muerte porque apareció con sangre chorreándole por la cara hasta el pecho. En total, cuatro o cinco puntos y un espectacular vendaje que está siendo la envidia de los colegas. El jueves le quitan los puntos y veremos con que cuidado (es un decir) cosen los médicos yemeníes.
Mohammed en primer plano leyendo los deportes. Al fondo, Abdulghani.
El mayor, Mohammed, que vemos tan serio leyendo el periódico es un futbolero de mucho cuidado y mantenemos monólogos futbolísticos en los que me entero, o creo que lo hago, de como está el fútbol en el país. Por lo visto hay un tal Alí Nono que es un fenómeno y alguna vez, cuando le ha imitado en alguna jugada, se ha hecho presente para riesgo de las vidrieras, espejos, collares y jambias que mal intenta vender Abdullah en la tienda.
Abdullah solo está tranquilo cuando lo tiene cerca como aquí. No siempre sucede.

El pequeño es Kamal. Un peligro. Uno de sus hobbies es escaparse de casa para llegar lo más lejos que pueda antes de que lo pillen. La más chunga fue cuando apenas sabía andar y hasta la noche no dieron con él. Otra, con unos seis años, llegó hasta el borde de la ciudad antigua, le entró el hambre, se puso a mirar a la gente en un restaurante y allí le encontró un vecino mientras los camareros le daban de comer. Y en la penúltima se llevó a su primo Rabiah a una exposición de coches que había a unos cinco kilómetros de casa. En esta ocasión fue la policía la que acabó por llevarlo a la tienda del padre.
Rabiah (el primo), Kamal y Abdulghani en el zoo el año pasado. Ahora todos son más grandes. Bueno, Abdulghani no.
La visita al zoo, menudo estres. Metían la mano por lo barrotes de las jaulas, saltaban las vallas para ver a los pobres animales más de cerca y en la zona de las rapaces, Kamal se subió hasta arriba para ver si un buitre tirado en el suelo estaba muerto o solo durmiendo... Como dice su padre, hay que tener mucho corazón para criar y querer a los hijos. Visto lo que le discuten todo, el suyo es XL. Un saludo y a pasarlo bien.

PD: Ya estoy apuntado como residente temporal en la Embajada. Si estalla una guerra contarán conmigo para salir de aquí pitando. Veremos.

domingo, 31 de mayo de 2009

Se me ha ‘acabao’ la Estrella…


Me ha durado tres semanas, y eso que lo he ido gastando poco a poco, pero… Así son las cosas.

El último sorbo y el cadaver de la Estrella...

A partir de ahora tendré que hacer pruebas con el café de aquí, porque de esto estamos hablando, hasta que de con una mezcla afortunada que se parezca un poco al café de casa. Y es que, aunque muchos ya lo sabéis, hace justo esas tres semanas de Estrella que volví a Yemen y, la verdad, me he encontrado el país, Sana’a, mi barrio y los colegas tal y como los dejé. El primero con tensiones de ruptura que ya había, recordemos la mini guerra civil entre el gobierno y una tribu del norte llamada Houthis, acrecentadas ahora por el malestar del sur donde algún personal empieza a hablar de independencia. La ciudad, Sana’a, ha crecido algo más en su parte nueva y en la vieja el tiempo sigue detenido, una buena noticia, aunque en algunas construcciones empiezan a verse materiales nuevos, la mala, en un uno que esperemos no prospere. El barrio, Da’oud (o David), sigue igual. El amigo Dahis ha ampliado el negocio y ahora vende unas, muy populares por aquí, patatas fritas recién hechas. Ibrahim y Abdullah continúan igual, y el resto de los colegas… pues dándole al qat como de costumbre y peleándose por el fútbol como cuando me marché. Mi nuevo camarote, tiene hasta ventilador. De ventanas... poco.

Yo ahora vivo en casa de Nathan, un americano que ya conocí el año pasado, donde tengo una especie de camarote en el que no me puedo poner de pie… pero en la casa hay una conexión a Internet decente y eso, aquí, vale su peso en oro.

Foto de rigor en Bab Al'Yemen, y entramos en Sana'a.

En este tiempo tampoco es que haya estado mucho en la casa porque he estado liado turisteando con… mi Madre y la ‘nueva tía’ Carmen por todo el país. Menudo pirulo nos hemos dado para concluir que, como ya sabíamos todos, lo mejor de todo en Yemen es la ciudad antigua de Sana’a. Lástima que en la tienda de las esquina no vendan La Estrella, pero no se puede tener todo, no??

Un saludo y a pasarlo bien!!

PD: En próximas entregas, en función de las ganas que tenga (o In Shah Allah, como dicen por aquí) unas estampas de otras partes de Yemen.