A pesar de la propietaria y sus pocas ganas de alojarnos acabamos
durmiendo en la Posada El Arriero aunque el mejor sitio de este pueblo lo descubrimos más tarde. Es el Hotel Carvajal, para dormir, comer,desayunar y cenar. Nosotros hicimos esto último en una intensa velada gastronómica en la que no faltó el vino de la tierra (con abundante gaseosa) ni el orujo de hierbas (necesario colofón a cualquier ágape que se precie). El tercer día recorrimos 49 kilómetros. Los que unen Torrejón el Rubio y Romangordo en una etapa en la que alcanzamos el techo de la ruta: el puerto de Miravete (nombre que provoca la misma
rima fácil que Albacete como bien pregonamos durante la ascensión). No fue una jornada fácil ya que a esta subida y los duros repechos del final unimos un almuerzo poco apropiado. Mediada la etapa hicimos un alto en el pueblo de Jaraicejo para dar cuenta de una ración de callos y unas cervezas. Minutos
después de terminar de arrebañar con el pan la cacerola nos subimos a las bicicletas para dar pedales... a duras penas lo logramos y acabamos por llegar a Romangordo a primera hora de la tarde. Es este un pueblo que no tiene nada. Bueno, hay bar, que es donde echamos la tarde hablando de la vida e intentando explicarnos, como dicen en Al filo, "que fuerza nos hace continuar adelante, que determinación nos obliga a seguir pedaleando, de donde logramos la energía para subir a la bici después de tomar una ración de callos y dos
cañas para empujarlos...". Preguntas para las que no encontramos respuesta... Puede que por la media docena de cervezas que llevábamos encima. Como no hay sitio para cenar y en el bar no tiene más que pipas ha de ser la dueña de la casa rural La Sartenilla, en la que dormimos, quién se encargue de proporcionarnos algo. Unos platos de queso, jamón, chorizo y lomo acaban con nuestro hambre y con la posibilidad de padecer la temida "torrenditis", peligrosa lesión que afecta cuando el atleta tiene déficit de productos porcinos en su dieta y que le causa un agotamiento instantáneo que le impide dar más pedales.
Para terminar apuntaremos que, como canta Extremoduro en "Extrema y dura", a lo largo de estos días vimos mucho "puto pantano", "buitres negros", la central nuclear de Almaraz (responsable de "las bellotas radiactivas") y los "marranos" que prosperan a pesar de esta amenaza. De "tus mujeres nos la..." no hubo noticia. Habrá que repetir atentos sobre todo a esa posibilidad. Un abrazo a todos.
PD: Ignacio, que envidia jodío!!
