
Aspecto de un restaurante de salta. En primer plano el nuevo colega Ivan y otro Mohamed.
Ya he comido salta, el plato típico yemení y una de las cumbres de su cultura culinaria. Para comer esto lo mejor es ir a casa de alguién - algunas familias la comen todos los días y todas los viernes - o ir a alguno de los restaurantes especializados que la preparan. Basicamente la salta es un puchero hirviendo de productos indeterminados que se van pescando con un trozo de pan hasta que llegas a ver el fondo. De ahí proviene su nombre, de lo que "salta" cuando te traen el puchero a la mesa.
El maestro fogonero en acción.Es un buen ejemplo de la cocina "al soplete" que se practica por aquí. El cocinero está frente a los fogones y en las cacerolas de al lado tiene los productos preparados: la mezcla de verduras que sirve de base y es como una sopa, un revuelto de carne indeterminada y el "hulba" (o algo así) que es como una espuma verdiblanca que se le añade al final y le da el toque de gracia al plato.
se han muerto todos los posibles microbios que eso tuviera y el puchero está tan caliente que al que lo toque con los dedos se le van a quedar pegados (por cierto que para que no estallen al calentarlos tanto en los restaurantes "cosen" los pucheros con alambre).Cuando está así te lo acercan a la mesa apoyado en una lata de conservas vacía mientras el camarero lo sujeta con un cartón. Lo planta en la mesa o el suelo (porque les encanta comer en el suelo) y la salta se remata volcando una escudilla de sopa que nos han dejado antes. Una nube de vapor sale al aire mientras los yemenís se lanzan a comer armados de un trozo de pan. Todos se queman la lengua pero como para ellos "más caliente es mejor" no pasa nada y siguen dándole a la mandibula sin abrir la boca. Empiezan a sudar
A comer! dice el primo del Diego el del Nerea.
1. Los mecheros que más molan en Sana'a: Parecen mecheros normales, pero son armas de lucha ideológica. Dos modelos, Sadam y Osama, al apretar del botón luce la útil linternita con imágenes de dos héroes para los yemenís. Yo se los compré a un tipo mudo junto al único paso para peatones subterráneo que hay en el país. Para decirte qué tiene y de quién sale en cada mechero hace gestos. Si es Osama, el gesto de barba con la mano; si es Sadam, saca la lengua y estira el cuello mientras levanta el brazo como si le ahorcaran. Una risa. Tres mecheros 200 riales, ¿alguién quiere alguno?
2. Rincón hispano-seguntino en Sana'a. Para no sentirme lejos de casa me traje un Doncel y mi hermana de dio un torito, ahí torito braaaavooo!! que cantara el Fary. Los dos yemenís que han visto el morlaco han pedido explicaciones y he tenido que dar un par de capotazos con la toalla. Parece que les empieza a entrar esto de las corridas.
3. En Sana'a estamos en temporada alta de bodas. Se celebran, sexos por separado, los miércoles y los jueves, aunque es esta última noche cuando, por fin, los contrayetes se encuentran. El mozo - algo envarado, serían los nervios... o el qat - que aparece en la imagen - el del medio, el que va más decorado - es el marido. Los amigos, vecinos, y todo el que pasa lo felicita y el le va dando vueltas a eso de qué será estar con una chica... 









Esto va así: terminas la misión, diriges la manguerilla al agujero y sueltas el agua. Es un sistema efectivo, si tienes que usarlo mucho no te deja el trasero como una lija y además es limpio, aunque siempre hay que repasar algo con la mano izquierda por si hay algún pegote. El uso de las manos es importante. La derecha es para lo bueno (comer, saludar,...), la izquierda para lo chungo (limpiarse el culo).


Que este sea un ejemplo no quiere decir que sea el único. La primera tormenta me pilló Bab al 
